Corral (virtual, claro está)


1. m. Sitio cerrado y descubierto donde generalmente se guarda el ganado o los animales domésticos.

Ésta es la idea que uno tiene de lo que es un corral. Pero los tiempos cambian y el lenguaje, como es de entender, evoluciona e incorpora nuevas acepciones a los antiguos significados. Hoy, tal vez creemos una nueva acepción. El corral se crea en origen para evitar que el ganado se escape; o para que tropilla ajena al propietario del mismo entre y el propio aprisco se venga abajo por intereses contrapuestos. Para proteger al dueño del mismo, vamos. Puede ocurrir que el vallado ceda y quede el cierre deteriorado, o haya que renovarlo completo ocasionalmente (suele suceder). Entonces el dueño del mismo repara el cercado y vuelve a poner orden donde perentoriamente se había instalado el caos, la incoherencia. O cuando, por pauta instaurada, debe realizarlo para evitar que se pudra, (cada cuatro años, por ejemplo).

Bien. Mutatis mutandis, nosotros somos los dueños del Corral. Y hemos autorizado la entrada mediante el voto a una serie de personas (que no ganado, ojo), que en representación nuestra y bien remunerados asumen el encargo de defender nuestro bienestar y de procurar que nadie salga ni entre en el mismo sin el visto bueno del legítimo propietario –nosotros- (que teóricamente y en un estado de normalidad lo autoriza cada cuatro años). Pero ¿qué ocurre? Que los mandatarios se han erigido en dueños de la majada y han convertido la valla en muro con la única misión de que nadie extraño pueda ocupar los aterciopelados sillones, ahora de su propiedad. La finalidad del “corralito”, (nada que ver con los corralitos económicos, salvo que los montan ellos mismos), es impedir que el auténtico “propietario” –nosotros, los votantes, el estado llano- pueda pasar (observando a los ahora “okupas”), a reparar las instalaciones y custodiar el lugar, como todo buen amo y señor cuidaría de la reciella.

Una vez producido el desaguisado y haciendo uso de unas prebendas que ellos mismos se conceden, y que no permiten al dueño del recinto (y de sus mandatos) impedir los desmanes que vemos a diario –véase el rechazo a tomar en consideración la (presunta, no vaya a ser que…), iniciativa popular que se adjunta-, si se produjese una rotura en el virtual vallado, ellos mismos, usurpadores de los legítimos derechos del dueño primigenio, reparan la valla. ¿Cómo lo hacen? Pues elaboran ordenanzas que impidan el tránsito: refuerzan el muro.

Y así una y otra vez y otra vez más a lo largo del tiempo. Un agujero/una ley; un desmoronamiento/una ley; un error de cálculo/una ley; y así llegamos a la inamovilidad y la inviolabilidad de los “okupas”. Ellos elaboran los códigos, (en representación nuestra) para su protección. Ellos, nuestros próceres, hacen las normas y ellos hacen su trampilla para escapar por ella.

Importante para ellos es tener socios en el exterior que quieran compartir pesebre y cada cuatro años algunos deben ceder el paso a sus colegas, no sin antes garantizarse, (mediante código clave, claro está), una vejez sin sobresaltos (véase la reciente decisión del Gobierno Vasco de asegurarse el porvenir de todos aquellos que lleguen a okupar banquillo, no en el juzgado, claro).

Por si su fortaleza flaqueara, desde el exterior alguien debe apuntalar el corral por donde flaquea; y así aparece un sistema “ad hoc” que, por imperativo natural, pone los contrafuertes para que no se desmorone. Unas puntales muy fuertes; mampostas muy bien elaboradas. Todo ello también previo recibo de estipendios espléndidos o garantías de futuro para ellos y sus descendientes por los siglos de los siglos, amén.

Corralito: m. Pequeño recinto cerrado con red o mallas como paredes y con el suelo blando, donde se pone a los niños que aún no andan para que jueguen:

Esto es el sueño de Peter Pan

Por Manuel Cortizo Velasco

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2 pensamientos en “Corral (virtual, claro está)

  1. Después de 35 años de “DEMOCRACIA” y aún no nos hemos percatado que lo de las iniciativas legislativas populares son una auténtica tomadura de pelo, para hacernos crear que esta democracia es participativa y bla , bla bla….
    Han montado su corral con gran perfección…hay que echarlo abajo!

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