Privilegios incorporados


Por Manuel Cortizo

Tengo entendido que los pequeños diputados del Principado de Asturias cobran, al margen de su salario “normal”, habitual y mensual, unas dietas en concepto de manutención y además, un tanto por kilometraje. Creo recordar que la dieta que perciben ronda los 933 €. Hay, además, acusaciones, (pura envidia del vecino), de que algunos cobran el kilometraje aún viviendo en Oviedo. Normal: Oviedo también tiene kilómetros cuadrados y cúbicos, dependiendo por dónde se quiera llegar a su trabajo. Diversos son los caminos que se pueden seguir según las ganas que cada quién tenga de hacer un poco de turismo urbano o periurbano, (siendo nuestros representantes y ostentando un cargo de alta alcurnia deberán, aunque sólo sea cuando hablen con turistas foráneos, conocer la ciudad de pe a pa para dar las oportunas y acertadas respuestas a los preguntas de los curiosos). A la junta se puede llegar por tierra, recorriendo el perímetro de Oviedo, incluido el monte Naranco, por las vistas más que nada; se puede arribar por ¿metro-tren?, para explicar la calidad de nuestros raíles de acero de Trubia; y también se puede alcanzar el lugar por aire, si lo que se desea explicar es una vista panorámica de la ciudad incluido el molusco implantado por Calatrava en el centro de la urbe, (beldad de beldades). Por tanto es lógico que nuestros adalides cobren un kilometraje por llegar a su lugar de trabajo. No hay que discutirlo. A menos que se quiera entrar en una polémica estéril del tipo de: “ese dinero ¿no estaría mejor empleado en socorrer la vida de un parado fomentando un empleo para él – nunca dándoselo, que se lo gastan? O, dadas las circunstancias, ¿Qué tal dedicarlo a pagar la hipoteca de un hipotético suicida, muerto de hambre y dolor. Tal vez quisieran dedicarlo a poner una calefacción en un colegio; contratar un profesor; evitar el repago de las medicinas, ¿tal vez a los crónicos enfermos?
¡Por Dios, qué banalidad! Tampoco parece procedente dedicarlo a mejorar los Servicios Sociales, la Administración pública, la cual está quedando en pelotas cual vulgar bombero protagonista histriónico de reivindicaciones poco admisibles – al final si se muere algún anciano que no puede escapar de las llamas, es un ahorro añadido y si no se atiende debidamente al cada día más cliente, pues ¡que vuelva mañana!
Ya digo. Las funciones de un diputado son inescrutables, como los caminos del Señor, y por tanto difíciles de entender por el vulgo. Son altamente necesarias pues, como padres de la patria querida que son, ilustran nuestro camino sin retorno a las fauces de los mal llamados mercados, bien llamados bolsillos. Pero, ¡ojo! No nos andemos con chiquilladas de que son unos mandados, o vendidos. Son los nuevos ilustrados del dogma: todo para el pueblo y por el pueblo, pero sin el pueblo. Total. ¡Qué sabemos tú y yo de los entresijos de lo que se trata en el Parlamento; de los altos designios de la economía: del fraude fiscal; de la prevaricación y la corrupción! A ver. ¿Qué sabemos, eh? ¿Qué conocimientos acreditamos para juzgar a quien elabora facturas falsas? ¿Cómo sabemos que son falsas? ¿Cómo sabemos que falta dinero en la caja común? ¡Como osamos poner en duda que la política de empleo no sirve si no estamos parados! ¿Acaso vimos alguna vez un diputado en la puerta del INEM? Imaginaos la desgracia de llegar a contemplar semejante escena. ¿Qué dirían en Europa si aquí quedasen en el paro parlamentarios por no tener nada que hacer? ¡Por Dios! Caeríamos en la inoperancia absoluta y seríamos la risión del mundo. Y de ahí a la indigencia, un paso. ¡Mira que no saber qué mandarles!
Pero volvamos a los emolumentos marginales que perciben nuestros representantes y demos un repaso serio al tema. ¿Todos los Trabajadores públicos y no públicos deberían cobrar el plus de kilometraje y la dieta de manutención? Es entendible que sí, pues todos, quien más, quien menos ha de desplazarse para llegar a su centro de trabajo. ¿Cierto? Y comer fuera de casa alguna vez. ¿Cierto?
Y, para más INRI, nuestra Constitución consagra la igualdad y la no discriminación y la justa retribución por el trabajo realizado. Cierto. Sin embargo no conozco a ningún trabajador que cobre por desplazarse desde su domicilio al trabajo.
Esto no es justo. No es igualitario. Y es discriminatorio. ¿Porqué un diputado sí cobra por desplazarse al trabajo y por comer fuera de casa y nosotros, los trabajadores no? Servidor viene en ómnibus, pero no me pagan el billete. Mi vecino de mesa tiene que comer por imperativo legal fuera de casa varios días a la semana y sin embargo no se le paga el ticket de la comida. Me pregunto:
¿A qué santo debemos esta discriminación? Esta situación atropella no solo los principios de la justicia igualitaria y constitucional, sino que golpea el sentido común del más estulto de los mortales. Se me ocurre hacer dos propuestas disyuntivas: O que los diputados se paguen de su bolsillo sus gastos de transporte y comida como todo Quisque o bien que se pague por el mismo concepto y en igual cantidad a todos los trabajadores el transporte y la comida. Además, si ellos cobran por treinta días, vayan o no a trabajar estos conceptos salariales, los trabajadores también deben cobrarlos por ese mismo tiempo. Hay otro motivo: solidaridad. ¿Algún parlamentario recuerda el significado de esta palabra?
Vamos, Señores Diputados, Señor Presidente, Señores adlátere, perceptores de ese estipendio, se lo pido por solidaridad con la SOCIEDAD que gestionan, por los parados, por los niños hambrientos, por los pobres creados por la estafa vigente, por los becarios, por los precarios (todos), por dignidad, por igualdad, por justicia social, hasta por lo que más quieran: no sigan cobrando lo indebido. Todos venimos a trabajar por nuestros propios medios y pagando con nuestro salario, unas cuantas veces menor al suyo; todos comemos y pagamos nuestra comida con nuestro salario, unas cuantas veces menor al suyo. En fin, no estafen ni roben al pueblo que deben administrar con una honradez sin tacha que se les suponía y de la que hoy todos dudamos.

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4 pensamientos en “Privilegios incorporados

  1. Verdades “como puños” amigo , estamos en una espiral vergonzosa que solo con ironía ,la podremos sobrellevar. Pero espero, que no nos quedemos en eso, nos gobiernan personas que votamos por un programa que han tirado a la basura y no pasa nada
    Ponen en la cuerda floja nuestros derechos , nuestro futuro y lo peor, ponen en juego el de nuestros hijos; a que estamos esperando para dejar de mirar para otro lado y levantarnos de la silla????????? .

    “Llegó la hora de luchar por lo nuestro” , sin duda

  2. Estupenda entrada Manuel, pero me temo que no les vas a tocar en el punto G (por poner un punto, vamos) porque no lo tienen. Así que toca a los ofendidos (todos nosotros) buscar la manera de que esta corrupción (una más) sea corregida. ¿Qué podemos hacer nosotros? ¿Alguién sabe si se puede reclamar ésto en alguna instancia? porque realmente ¡manda narices!

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