Viernes negro, 25 de octubre de 2013


Cartel VN 25_10_13

El próximo viernes la Marcha Negra cambia de ruta: nos dirigiremos desde EASMU a Plaza España y de ahí por Avda. Galicia, Conde Toreno y Marqués de Pidal a Gil de Jaz para, a las puertas del Reconquista, hacer entrega de “Los otros premios príncipe“. Puedes ver aquí la lista de premiados.

Este viernes la convocatoria se extiende además a la tarde, en la que nos sumamos a otros compañeros para, como ya hicimos en el 2012, expresar la protesta de los empleados públicos ante todo el país en la plaza de La Escandalera. Porque este año, de nuevo, Asturias no tiene nada que celebrar.

Manifiesto viernes negro 25/10/13 (descargar aquí)

La España “real” no tiene nada que celebrar 

Hoy 25 de octubre, en un nuevo Viernes Negro, los empleados públicos asturianos queremos aprovechar la celebración de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias para entregar también nuestros propios premios.

 Los premios que de forma simbólica entregamos hoy aquí son unos premios distintos. Como distinta es también la Asturias en la que vivimos de la Asturias que estos días quieren vendernos con motivo de las celebraciones reales y principescas que organiza la Fundación Príncipe de Asturias. Una Fundación de la que forman parte como patronos (nunca mejor dicho), algunos de los responsables de la actual estafa que llaman crisis en la que vive la mayoría del pueblo asturiano y también del pueblo español. Una Fundación en la que colaboran algunos representantes de esos poderes financieros que han recibido de manera muy generosa fondos públicos para sanear el desfalco que sus actividades privadas habían creado. Una Fundación en la que participan entidades bancarias que han especulado con esta crisis y que cada día siguen echando de sus casas a personas, a familias, a las que en medio de la actual situación económica, la suerte les ha dado la espalda y a los que ellos les dan la puntilla.

 Los premios que entrega hoy aquí la Asamblea de Trabajador@s Públic@s pretenden representar a la sociedad real, la de la mayoría de la gente, la de quienes cada día tienen que levantarse para salir adelante, para sacar arriba su casa y su familia trabajando de forma honesta frente a quienes viven en la permanente farándula a costa de todos nosotros.

 Los trabajadores, los pensionistas, los parados, los jóvenes sin futuro, los estudiantes, también los empleados públicos, no tenemos nada que ver con sus celebraciones.  En un país con un 27% de paro, no hay mucho que celebrar. En una Asturias con más de 100.000 parados, con más del 20% de la población en situación de pobreza, con la mitad de los jóvenes en paro y sin perspectivas de futuro, con más de 20.000 familias en las que todos sus miembros están en paro, con cierres de empresas casi a diario, no estamos para demasiadas fiestas.

 El país entero está sumido en una profunda crisis económica. En dos años hemos retrocedido décadas con la pérdida continuada de derechos conquistados a través de muchas luchas. Se han rebajado salarios, se ha instaurado el despido libre, las empresas manejan los EREs a su antojo sin ningún tipo de control expulsando del mercado de trabajo a cientos de miles de personas, se está atacando al llamado estado del bienestar, socavando los servicios públicos esenciales para ponerlos a los pies de la rapiña de quienes solamente quieren sacar beneficio explotando sectores como la educación, los servicios sociales o la sanidad.

 Los empleados públicos estamos en lucha. Las reducciones salariales, la supresión de derechos sociales y laborales, el aumento de jornada, la destrucción de empleo público, la degradación de los servicios públicos, siguen vigentes; contra todo ello estamos luchando, como hace un año, porque las condiciones no han mejorado para nada. Hoy sabemos además que nuestra lucha es también la de todos. La del conjunto de los trabajadores y la de la mayoría de la sociedad, que sufre los rigores de los recortes mientras algunos se lucran a costa nuestra, todo ello amparado por los poderes políticos.

 La Asturias real es la de Tenecco, la de Suzuki, la de Rioglass, la de tantas y tantas empresas abocadas al cierre por unas políticas antipopulares y antisociales que están llevando a la ruina a las buenas gentes de esta tierra.

 La Asturias real es esa y no la de la realeza, la de los banqueros, la de los grandes empresarios y especuladores o la de los irresponsables políticos que hoy acuden a Oviedo en masa. Ésta es su fiesta, no la nuestra.

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