LA NECESARIA REFORMA ELECTORAL


Hasta ahora, los dos grandes partidos -PP y PSOE-, habían pactado una Ley Electoral estatal que reforzaba el bipartidismo, facilitando así la alternancia en el poder –que no la alternativa- y cerrando así la posibilidad a otras fuerzas políticas más allá de las ocasionalmente necesarias en caso de no alcanzar mayorías absolutas y siempre a cambio de prebendas locales más que de acuerdos de carácter estatal.

En Asturias, un pacto similar entre el PP y el PSOE llegó incluso más lejos, al dividir nuestra región en tres circunscripciones – centro, oriente y occidente-, castigando así a otras fuerzas políticas que al no lograr escaño en las alas de la Comunidad, los votos allí conseguidos quedaban invalidados. Las razones esgrimidas por ambas fuerzas políticas no son otras que –según ellos-, garantizar representación en la Cámara de las zonas de Oriente y Occidente. Toda una falacia si tenemos en cuenta al menos dos cosas. La primera, que los diputados electos lo son por Asturias y no por localidades lo que permite a todos ellos defender cualquier causa  allá donde se dé. La segunda, si tenemos en cuenta que las listas son cerradas, las direcciones políticas pueden poner en puestos de salida a representantes de localidades de las alas asturianas.

Por las nuevas condiciones políticas de Asturias –falta de mayorías-, el PSOE había alcanzado un compromiso con los partidos que apoyaron la investidura de su Presidente -y venían sosteniendo al gobierno con acuerdos puntuales-, para alcanzar un marco de acuerdo sobre la Reforma Electoral en Asturias y que si bien mantenía las tres circunscripciones, suponía un claro avance en representación y en valores democráticos. Este principio de acuerdo contemplaba repartir 35 de los 45 diputados a elegir en las tres circunscripciones tal y como se había hecho hasta ahora y los 10 restantes por el mismo sistema pero entre la suma de todos los restos de cada fuerza política lo que permitía a IU y UPyD  que los votos alcanzados en las alas regionales y que no llegaban para sacar representación, pudieran contabilizarse y no quedar así invalidados como hasta ahora.

Este acuerdo, ahora roto unilateralmente por el PSOE, contemplaba otros avances de interés general y ampliamente respaldados por la opinión pública, como listas abiertas donde cada votante puede elegir entre los candidatos de las mismas, primarias para el cabeza de lista , lo que abre un marco de interés y de democracia interna en los partidos, centralización de publicidad y envío de papeletas y propaganda, lo que supondría un ahorro y un mayor control democrático, la elección de suplentes en las listas lo que permitiría que no se rompiera la correlación de fuerzas en caso de ausencias justificadas por enfermedad o cualquier otra razón, etc., etc.

Todo ello en una más que justificada apuesta por la recuperación de la credibilidad política, la transparencia e igualdad de oportunidades, ahora truncada por la intransigencia del PSOE.

¿Cuáles han podido ser las causas que obligaron al PSOE a dar marcha atrás? ¿Acaso presiones federales para evitar así un “mal precedente”?. Mal servicio se está  prestando a la sociedad que decimos representar.

Las primeras consecuencias ya se han dejado notar. IU y UPyD se desentienden de sus compromisos de apoyo al gobierno. Ahora tendrán que gobernar en minoría o convocar elecciones anticipadas.

Solo espero memoria colectiva para cuando este momento llegue y podamos poner a cada uno en el lugar que le corresponde.

Juan Luis Vallina Ariznavarreta

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